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Wednesday, January 21, 2015

El jardín


El Jardin Cuento
Sapo y Sepo, inseparables
Arnold Lobel
Alfaguara infantil

Sepo estaba trabajando en el jardín. Sepo pasó por allí.
"¡Qué jardín tan bonito tienes, Sapo!", dijo.
"Si" Contestó Sapo. "es muy bonito, pero da mucho trabajo."
"Me gustaría tener un jardín" dijo Sepo.
"Toma, aqui tienes unas semillas. Siébralas en la tierra", dijo Sapo, "y en seguida tendrás un jardín con flores",
"¿Cuándo es en seguida?" preguntó Sepo.
"Muy pronto", le contestó Sapo.

Sepo se fue deprisa a su casa. Sembró las semillas. "Ahora semillas", dijo Sepo, "ta pueden empezar a crecer".
Sepo paseó de un lado para otro varias veces.
Las semillas no crecían.
Sepo se agachó, puso su cabeza cerca de la tierra y gritó bien fuerte:
"¡Semillas, comiencen a crecer!"
Sepo volvió a mirar la tierra.
Las Semillas no crecían.

Sepo pegó la cabeza a la tierra y gritó con todas sus fuerzas:
"¡EH, SEMILLAS, LES HE DICHO QUE EMPIECEN A CRECER!"
Sapo se acercó corriendo por el camino.
"¿Por qué gritas tanto?" preguntó.
"Las semillas no crecen", dijo Sepo.
"Gritas demasiado", dijo Sapo. "Estas semillas están asustadas y les da miedo crecer".
"¿A mis semillas les da miedo crecer?" prefuntó Sepo.
"Pues claro que si". dijo Sapo. "Déjalas tranquilas durante unos cuantos días. Espera a que les de el sol y a que les caiga lluvia, y en seguida tus semillas empezarán a crecer."

Aquella noche Sepo miró por la ventana.
"¡Maldita sea!", dijo Sepo. "Mis semillas todavía no han empezado a crecer. Debe de darles mucho miedo la oscuridad."
Sepo salió al jardín con algunas velas.
"Les leeré un cuento a las semillas", dijo Sepo. "Así no tendrán miedo".
Sepo les leyó a sus semillas un cuento bastante largo.

Durante todo el día siguiente Sepo les cantó canciones a sus semillas. Y durante el otro día después del siguiente, Sepo les leyó poemas a sus semillas. Y durante el día que siguió al otro después del siguiente, Sepo estuvo tocando música para sus semillas. Sepo miró la tierra. Las semillas todavía no habías empezado a crecer.
"¿Qué puedo hacer?", exclamó Sepo.
"¡Estas deben ser las semillas más miedosas del mundo!"
Y entonces, Sepo se sintió cansadísimo y se quedó dormido.

"Sepo, Sepo, despierta", le llamó Sapo.
"Mira tu jardín"
De la tierra brotaban plantas verdes.
"¡Por fin, mis semillas han perdido el miedo a crecer!", exclamó Sepo.
"Y ahora tu también tendrás un bonito jardín", dijo Sapo.
"Si", dijo Sepo, "pero tenías razón, Sapo. Un jardín da muchísimo trabajo".

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Esta entrada de blog debía ser -según yo- una recomendación lectora, para niños que empiezan a leer.
Letra grande, ilustraciones agradables, cuentos cortos, vocabulario simple y sencillo de entender... peeeero:

Hoy estuve en la parcelita del cole de los niños. Casualmente me tocó convivir con los chicos de 6 a 9 años.

La actividad de hoy fue preparar almácigos* para la siguiente siembra. Parece que  vi a los niños queriendo gritar a las semillas de acelga ,"¡Semillas, comiencen a crecer!" tal cual me lo imaginé con Sepo:
"Mariana" preguntaba uno -a la guía del taller- "¿cuándo nos las podemos comer?" preguntaba un chico ansioso mientras llenaba de tierra de composta* el pequeño huacal* preparado para recibir las semillas de acelga.


En otro nivel, me vi a mi misma, contemplando a los niños, cuyas edades son mas o menos como las de mis hijos, y no me encontré distinta. ¡EH, SEMILLAS, LES HE DICHO QUE EMPIECEN A CRECER!" solo que en mi caso cambio la palabra de semillas por la de niños.

No estoy segura si, al igual que las semillas de Sepo el problema sea  el miedo de crecer de la semilla. Tal vez el miedo, está en el sembrador, en el que cultiva, en el que riega, en el que nutre... y que razón tiene Sapo al decir que un hermoso jardín da mucho trabajo. Paciencia y todos los cuidados posibles ¿serán suficientes para ver los frutos? Sobre todo paciencia, y canciones, protección, compañía durante las noches de lluvia y truenos, límites, sonrisas, amistad, más paciencia, respeto, ejemplo...y saber que no sembramos para el ahora. Que nada de lo que vale la pena es inmediato. Que todo necesita su tiempo, su ritmo.



almácigo* Lugar donde se siembran y crían los vegetales que luego han de trasplantarse.
composta* tierra vegetal preparada para sembrar
huacal* caja pequeña de plástico o madera donde se venden las frutas o verduras


Tuesday, January 19, 2010


Realidades alternas desde las hojas de unos reyes malditos.



Leer es un placer. Un placer que muy pocos se dan el lujo de disfrutar. A algunos les da sueño, a otros a los cinco minutos ya les arden los ojos, comienzan a lagrimear y deciden posponer la lectura hasta visitar al oculista (ajá nadie visita seguido al oculista), otros más, -los menos- se conforman con leer en línea las noticias, el correo electrónico, el chismarajo de facebook... Y con tanto que hacer, ¿a que hora me siento en paz a leer un libro?

A veces somos muy ceremoniosos para hacer las cosas. es imposible tomar un libro y andarlo paseando por la ciudad, esperando a que se presente el momento idóneo para sentarse en una sombreada banca del parque, mientras la tarde transcurre lentamente y las aves trinan en las copas de los árboles, o una tranquila tarde lluviosa, moviéndose rítmicamente en la silla  mecedora, al compás de algunos acordes de música clásica, quizá con un café, en la tranquilidad del hogar, o en la paz de un cafecillo de esos que tienen unos sillónes cómodísimos...  pero esto no siempre es posible.

En la vida real, el ir y venir de los pendientes, entre el banco, el trabajo, los hijos, la escuela... no nos podemos dar esos lujos. O eso pensamos. Pero ¿qué hacemos en esos interminables moentos muertos que ltranscurren en la fila del supermercado? ¿no te jalas una de esas publicaciones del revistero para matar el tiempo? ¿y en la fila de la escuela para recojer a los niños? No falta la señora que te ofrece el catalogo de Avon, el de betterware, el de mary kay y ¿por que no echarle un ojo? si de todos modos no está uno haciendo nada... ¿y mientras esperas el turno en el banco? Hasta los flyers promocionales del banco son un atractivo para pasar el rato. ¡Ajá!. He ahí mi propuesta. Elije un libro, no ijmporta que sea muy gordo, de esos que según tu, nunca tendrás tiempo de leer. Cárgalo entre tus cosas personales. Al principio, no será más que un gran estorbo que te molesta en tu mochila-bolsa-pañalera- lo que sea que utilices para cargar tus triques, pero a medida que tomas conciencia de que lo traes, y de los tiempos muertos en los que puedes aprovechar para adelantarle un poco a la lectura, si es un buen libro, te irá atrapando hasta que la misma lectura te invite a buscar esos momentos, aunque sean breves ( el trayecto en el taxi, la meditación en el baño...) para avanzar poco a poco y cuando menos te lo imagines, ¡ya lo habrás terminado!

Yo no cuento con mucho tiempo para leer, ni para maquillarme, ni para escribir, ni para comer, ni para nada. Tres hijos, un esposo, el trabajo doméstico y los pryectos freelance que caen de vez en vez, me habían hecho nimposible tomar con seriedad eso de la lectura. Mis hijos, de 5 y 6 años, empiezan a leer. Se que no descubrirán el delicioso placer de la lectura, si no le experimentan, y si no son testigos de que leer es algo interesante. No es difícil ver a mamá o papá o a algún miembro de la familia frente a la compu, al teléfono, frente a la tele... Tomás apenas caminaba y ya sabía encender la televisión con el control, poco después se sentó frente a la computadora y todavía sin saber leer, jugaba Age of empires, porque eso veía que hacíamos los adultos. ¿qué pasa entonces con la lectura?

Dice el dicho, "las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra". Me sentía rara haciéndolos leer si yo misma no lo hacía. Así que decidí recobrar el hábito de la lectura y para mi fortuna, me topé con una gran saga: la serie de siete libros que bajo el atractivo título de "Los reyes malditos" de Maurice Druon  descubren un período de la historia, hasta el entonces desconocido para mí -bueno, recuerdo haber escuchado vagamente algunos datos en las clases de historia- donde en una Francia, del siglo XIV convulsionada por la pobreza, la crisis en la monarquía, la sede papal vacante y ubicada en Aviñon, las intrigas políticas y religiosas... Se relata la madición que versó Jaques de Molay, el gran maestre de la orden del temple sobre Felipe el Hermoso, el llamado rey de Hierro...

Me declaraba semi-igonrante del período histórico en cuestión. Debo confesar que me acerqué con reservas al primer volúmen: "el rey de Hierro". ¿qué voy yo a saber de esas cosas? ¿le entenderé? ¿no estará demasiado complicado para mi? A medida que fui avanzando en la lectura, en efecto, confirmé mi ignorancia acerca del tema, pero aprendí mucho. No puedo decir que soy una erudita en el tema. la verdad es que mi retentiva me traiciona y a veces tengo que regresar un poco en el texto para ubicarme quién diablos era quién, pero no me importa. Leer me hace por momentos desconectarme de esta realidad de tréafico, contaminación, desorden en casa, injusticia social, obras viales... y trasportarme a una realidad distinta, donde los problemas eran otros, a veces más sencillos, a veces mucho más duros y al volver, de mis evasiones imaginativas producto de mis breves momentos de lectura, puedo ver mi presente con otros ojos. ¡Gracias a Dios que no nací en ese período histórico!  ¡Hasta me cae bien Marcelo Ebrard! - no bueno, no tanto. Pero entiendo también que en todas parte "se cuecen -y se han cocido- habas" No es novedad la injusticia, la pobreza, las intrigas políticas, la corrupción del clero...


Por ahora estoy por terminar el segundo volumen entre el estira y afloja de la rutina. Les mantendré al tanto de como evoluciona esta interesante serie que me ha atrapado y mi proyecto de lector por minutos.  No estña tan mal después de todo intentar cosas nuevas.

Friday, October 02, 2009

Estudiar, o no estudiar he ahí el dilema...

Estudiar sin recurrir a la violencia diría yo, es tan difícil... ¿Cómo logra que un niño de cinco años repita de forma ordenada y con buena letra la carretilla ma me mi mo mu sin brincarse de renglón, pararse al baño, tirar diez veces el lápiz y sacarle punta tres?
Paciencia señoras y señores, paciencia. Se necesita armarse de un gran elemento. Sobre todo cuando tu también brincas por que terminen el tormento para poder hacer algo más interesante ( como la cena, cambiar el pañal del hermanito más pequeño, limpiar los frijolitos para cocerlos jajajaja).

No puedo evitar escuchar una y otra vez la voz de mi niña interna que me grtita ¡paaaaaaaara! no presiones tanto, solamente son niños, tu ya estuviste en su lugar y recuerda es HORRIBLE. Cuando me invadebn esos pensamientos a lo primero que estoy tentada a es a arrebatarle el lápiz, hacer en dos minutos la plana con chueca letra (imitando el trazo de parvulito) terminar de una vez por todas con la agonía y pasar a lo siguiente.

Pero luego, la voz del adulto contemporáneo me asalta y me dice... estas escribiendo tu condena. Sigue haciéndole la tarea, para que cuando llegue a la secundaria tengas tareas de quince materias... a ver ándale, sigue por ese camino y hazlo un bueno para nada... atenido... de todas maneras cuando sea el examen no va a saber nada... etc, etc, etc.

Entonces recurro a las voces de la experiencia, mamás con hijos más grandes, las abuelas.. ¿Cómo se hace estudiar a un niño sin recurrir a la violencia? Y entonces llega a mis manos una joya de la literatura contemporánea para madres deseperadas: el título del libro es: ¿cómo hacer que tus hijos estudien? sin recurrir a la violencia. de Cinthia Richards.Ed. Edemus. Aunque parece la respuesta a mis inquietudes escolares, no es exactamente lo que parece.

La escritora es una maestra de música y madre de ocho (si ocho) niños ¿se necesita más experiencia? y el tema sobre el que gira el texto es el aprendizaje de música y cómo lograr que los chicos adquieran el gusto por la música, a través de la disciplina y la práctica sin que esto les arruine la vida para siempre, ni a ellos ni a sus padres. ¿Y eso que tiene que ver con la navidad?
Pues casi nada, excepto que me llenó de estrategias, consejos, tips. Si es posible hacer que un niño -o más de uno- practique una hora violín, es posible hacerlo que complete una carretilla. Le agradesco enormemente a Raquel, quien fue el alma caritativa que compartió conmigo este libro. Acabo de terminarlo anoche y en mis reflexiones mañaneras, no puedo dejar de repetirme, es todo un reto ser padres. Los hijos son de ese tipo de adquisiciones que no vienen acompañadas de instructivo y como no estoy dicpuesta a seguir el consejo de "echando a perder se aprende", quiero agarrarme de todo lo que pueda para crecer con mis hijos, aunque no sea el camino fácil.

Como lo sospeché desde un principio, la primera convencida de que ellos deben estudiar tengo que ser yo. La motivación la enjundia, las ganas de aprender deben salir de mi, pero de una manera sincera. Con la lectura no tengo problemas pero eso de las planas..., ando en busca de una motivación profunda que me invite a pensar que sirven de mucho para el aprendizaje... si alguien conoce alguna, agradecería su ayuda.

Saludos a todos los que alguna vez padecieron el dolor de realizar una plana de "gusanitos".
¡Juanito yo quiero que mis hijos sean como tu! (aclaración importante: dedicado a mi hemrano Juan Marcos Garnier, quien acaba de titularse el 29 de septiembre, no confundir con Juanito el de Iztapalapa ¡Por favor!)